martes, 25 de agosto de 2015

Capítulo 6 - Parte 2

- Entrando - 

Mi cabeza se pierde, son las dudas, me abruman, la inseguridad y el miedo intentan apoderarse de mi con todas su fuerzas pero mantengo la calma, es lo que debo hacer, el miedo me puede hacer perder y en este caso un solo fallo puede significar la muerte. Ese pequeño paso de ser un ser humano, ha ser uno de esos monstruos del que tantas películas de "ficción" nos mostraban siempre como algo imposible.


-"Mantén la calma" - Repetía una y otra vez mi cabeza, era lo único que me mantenía centrado, solo pensar en eso.


Deje el coche en doble fila, cogí mis katanas, y una navaja pequeña, nada de pesos muertos, lo demás lo tiré en el asiento trasero y me dispuse a entrar en el gran edificio.

 La calle estaba completamente desierta a si que dejar el coche ahí no me suponía ningún inconveniente. El gran edificio no llegaba ha ser un rascacielos de oficinas, pero, aun así ya me parecía lo suficientemente enorme para buscar a una persona con la esperanza de no estar infectada...

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-"Que desastre" - Estaba todo destrozado, todo estaba completamente muerto, lleno de esas bestias. A cada dos pasos tenia que asestar un golpe en la cabeza de alguien, era asqueroso pero a la vez desahogaba bastante, liberaba bastante estrés.


Subí las escaleras, despacio, sin hacer apenas ruido buscando en cada rincón, limpiándome un camino para salir de ahí, Piso por piso, cuarto por cuarto...


Cuanto mas subía los gruñidos se hacían mas intensos y me encontraba una mayor cantidad de personas putrefactas por el camino. Eso me llamaba mucho la atención. Esos asquerosos zombies se guiaban por el sonido por lo tanto, si una mayor cantidad de zombies se concentraba en el piso superior quería decir que había la posibilidad de que alguien hubiese en la parte superior, personas vivas, esas a las que aun les late el corazón y les fluye la sangre. Era una gran esperanza, al margen de no encontrar a mi padre me sentiría bien de conseguir salvar o al menos intentar salvar a gente viva.

Mi corazón sentía que nada bueno se acercaba cada vez que mi pie avanzaba un peldaño.